Las elecciones al Parlamento de Andalucía no son unas elecciones más. Son, en mi opinión, un momento clave para decidir qué rumbo queremos seguir como comunidad. No hablamos solo de siglas, hablamos de hechos, de gestión y de resultados.
Han pasado ya ocho años desde aquel cambio histórico de 2018, cuando Juan Manuel Moreno Bonilla llegó al Gobierno de la Junta de la mano del Partido Popular. Y creo que, con perspectiva, es justo reconocer que Andalucía hoy es distinta.
Durante mucho tiempo se nos dijo que apostar por otro modelo implicaría recortes, deterioro de los servicios públicos y retrocesos. Pero la realidad, al menos a mi juicio, ha sido otra. Andalucía ha crecido, ha generado empleo y, al mismo tiempo, ha incrementado como nunca antes sus presupuestos en sanidad, educación e infraestructuras.
En sanidad, pese a las dificultades evidentes y a los problemas que aún existen, el esfuerzo inversor ha sido claro. Más recursos, más profesionales y más capacidad para afrontar una demanda creciente, especialmente tras años muy duros. En educación, el aumento del gasto ha permitido reforzar plantillas, mejorar centros y apostar decididamente por la Formación Profesional como motor de oportunidades. Y en infraestructuras, se han puesto en marcha proyectos que llevaban demasiado tiempo olvidados, fundamentales para vertebrar Andalucía y hacerla más competitiva.
Para mí, hay una idea que resume esta etapa: crecimiento económico y fortalecimiento de lo público no son incompatibles. Al contrario, cuando hay estabilidad, confianza y gestión, es posible avanzar en ambos frentes.
Por supuesto, no todo es perfecto. Quedan cosas por mejorar, y muchas. La sanidad sigue siendo un reto, la educación siempre exige más, y la administración debe seguir modernizándose. Pero también creo que es importante ser justos y valorar de dónde venimos y dónde estamos ahora.
Por eso, llegados a este punto, la pregunta es inevitable: ¿queremos seguir avanzando en esta línea o volver atrás?
Yo lo tengo claro. Confío en la inteligencia de los andaluces. Creo que sabemos distinguir entre el ruido político y los datos reales. Y pienso que, con esa información sobre la mesa, muchos volverán a apostar por Juan Manuel Moreno Bonilla y por un gobierno en solitario del Partido Popular.
Porque, en mi opinión, Andalucía ha iniciado un camino de despegue que merece continuidad. Y porque retroceder ahora sería, sencillamente, volver a una etapa que ya conocemos demasiado bien. Andalucía no está para dar pasos atrás, sino para seguir avanzando con ambición, estabilidad y sentido común.
¡Adelante Juanma, Andalucía Avanza!
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