Entre lágrimas y melancolía, asumo que mi abuela hoy es la más bonita estrella en el cielo. La más grande de todas,hoy cumplirías 83 años querida Abuela Dulce, ¡Felicidades al cielo¡.
Mi abuela es una estrella. Aunque a veces pueda no verla, sé que siempre estará allí. Ella jamás morirá en mi corazón, pues tiene el don de la eterna inmortalidad. Puede que simplemente se haga invisible para poder descansar. Fuiste esa heroína con cabello blanco durante mi infancia, la que me enseñó sobre la confidencialidad de nuestros secretos y el valor de la sonrisa de un ser amado.
Ella era devoción y cariño en estado puro; un amor desbordante, ilimitado e infinito. Sencillamente indescriptible. Olor a bizcochos y delicias varias que coronaban cada comida que realizaba.
Todos los caprichos habidos y por haber, cumplidos.
Muchas enseñanzas de índole emocional gracias a su inagotable sabiduría y experiencia de vida. Ella hoy sigue aquí, alumbrando mi destino, guiando mis pasos, desde el cielo y qué más da la distancia, si tienes el don de estar siempre a mi lado. Acompañando y apoyando, como siempre, y qué más da no poder tocarte, si sé que aún cuento contigo gracias a la gran herencia de enseñanzas y momentos que me dejaste tras tu partida. Brilla como solo tú sabes hacerlo, mi abuelita hermosa. Yo siempre miraré hacia arriba esperando verte, para seguir amándote, hoy lo hice de forma especial para felicitarte, para sentir que jamás te has ido físicamente de este mundo, para saber que aún estás aquí, porque no lograste partir con el recuerdo, vives en mí.
Dicen que uno no está donde el cuerpo, sino donde más se lo extraña. Justamente aquí se te extraña en demasía. Mi abuela de mi corazón, permaneces viva en este corazón que no deja de amarte y llorarte. No obstante, lucha cada día para que tu esencia no desaparezca. Sigues conmigo, porque siempre viviras en mi.

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